Profil von NædîlBuscando la llave del Pa...FotosBlogListen Extras Hilfe

DaNi

Beruf
Ort

Buscando la llave del Parnaso...

La vida me sonríe y yo, feliz, la quemo

 Bienvenid@

11.07.2006

Incierto, inestable (o algo…)

Son tristes las noches como esta. Contemplar la Luna, inmensa, por la ventana y pensar que no hay nadie a quien enviarle un mensaje para decirle que estás pensando en ella.

 

No comprendo como es posible acostumbrarse a dormir solo. Meterse en la cama fría, inerte, y que lo único “abrazable” sea la almohada. La verdad es que echo de menos dormir con alguien, aunque sea una amiga. Sentir el peso de la cabeza sobre el brazo, la respiración pausada del sueño tranquilo, el calor contra el pecho…

 

Me duele la cabeza, pero me duele aun más la conciencia. No por lo que haya hecho. Por fortuna o por desgracia pienso bastante más de lo que actúo.

 

Hace un rato estaba en una bañera llena hasta arriba de agua fría, mientras miraba una película: “La mujer de mi hermano”. Merece la pena verla. Aparte de que sale Barbara Mori, una de las actrices más bellas que he visto, tiene una buena historia, de esas que hacen pensar.

 

El caso es que por algún motivo soy incapaz de mentirme cuando estoy en esa bañera. Me hace gracia pensar la cantidad de conclusiones y decisiones a las que he llegado mientras yacía en el agua. A veces salgo tranquilo, otras (como hoy) salgo con el convencimiento de que todo es inútil.

 

Desde luego los recuerdos son necia compañía. Ahora tendré que aguantarlos hasta que me duerma. Puede que incluso aun después…

 

Pero me parece que no será hoy cuando hable de esas conclusiones. Mañana toca madrugar y mejor no decir nada, que luego todo se sabe.

 

Dulces sueños  (xD)

 

30.06.2006

Histérico y exhausto

El poder de la mente es increíble. Sentir como desfallece el cuerpo y sin embargo ser incansable. Percibir el corazón, latiendo a una velocidad insana, con una fuerza inusitada, a punto de estallar en el pecho, pero tan solo quedan unos metros de cuesta.

Algo está mal, jodidamente mal. Tan solo espero que consigan ayudarme.

 

De no ser porque esto terminaría por matarme… es una pena renunciar a semejante sensación.

 

25.06.2006

Y ahora, qué?

No dejo de sorprenderme con la sensación tangible de agobio que siento cada vez que entro en mi cuarto. A menudo me pregunto si será cosa del subconsciente, que no puede obviar los lejanos días de aislamiento y encierro. Y sin embargo ahora, que la simple idea de que me castiguen es ridícula, es cuando más me agobia estar aquí.

 

Y aun así no puedo evitar regocijarme con la familiaridad de esta sensación. Encender mi vieja radio y darle a reproducir el mismo CD que lleva ahí desde hace meses. Quemar alguna barrita de incienso y cerrar los ojos para apreciar mejor el aroma. Abrirlos, y observar como se elevan las densas volutas de humo contra la luz negra.

 

Y esa sensación…

 

La presión aumenta en la cabeza. Los latidos pasan del trote a un galope ligero y las ideas fluyen más rápido que los propios pensamientos. Una necesidad ingente de algo indefinido. Necesidad, nada más. Y como siempre el remedio milagroso, un libro.

 

También me pregunto a menudo que hubiese sucedido en otras circunstancias. Si en vez de pasar mis últimos años de la infancia y la adolescencia en una aldea hubiese tenido la oportunidad de conocer a más gente (o al menos a alguna persona). Pero como quedó bien claro ayer mismo en un sofá… los “¿y si?” están fuera de lugar.

 

 

Parece ser que el espacio ya ha cumplido su primer añito… con un poco de suerte un día de estos deja de andar a gatas y da sus primeros pasos xD. Me hace gracia que en este año las “mejores” entradas según el público hubiesen sido prácticamente todas escritas desde esta cama.

 

Resulta que a causa de tal acaecimiento se me dio por hacer un repaso muy superficial a lo que había escrito (lo cierto es que odio releer cosas, y más aun si es a mí). Como no, terminé con uno de mis habituales ataques melancólicos, pensando en toda la gente que había pasado por aquí y lo que significaron o aun significan.

 

Pero bueno. Quitando la formidable cantidad de gente que he conocido gracias a la página, me apena pensar que por lo demás poco han cambiado las cosas. Sigo quejándome de las mismas estupideces y cometiendo los mismos errores, para luego volver a quejarme.

 

Supongo que va implícito en la condición humana. Como sabiamente dijo cierta personilla: “Todos somos parvos”

 

El problema es que la solución no consiste tan solo en saberlo…

 

24.06.2006

Y qué si soy alcohólico?

Aplicando la lógica, si en determinado momento por mucho que te esfuerzas no encuentras ningún motivo para llorar, podría presuponerse que eres feliz. Ah! bendita lógica. Ojala todo se rigiese por ella, o al menos algo…

 

Y sin embargo no es cierto. A veces se da la circunstancia de que es tal la miseria que por tener no tienes ni de que apenarte.

 

Recuerdo la última vez que lloré. Una botella de vino blanco vacía a mi lado. La espalda contra la fría pared del balcón. Un poema desfigurado en la pantalla. Pero sobre todo paz… Las lágrimas corrían por las mejillas como una caricia, lloro sin llanto y un sms:

“Con lágrimas y vino he firmado estos versos, los últimos versos d amor k verán la luz d mi mano...”

 

Que horrible certeza en aquel momento. Que atroz que después de tanto tiempo siga siendo cierto. Putas promesas ¬¬

 

Y otra vez San Juan.

 

Esta fecha seguirá torturándome durante mucho tiempo. Igual que el seis de noviembre. Igual que tantas otras.

 

Hace dos años me dejaba la vida en una llamada. Tres horas para demostrar que ella era mía. Por una simple cuestión de ego… Tuve que pagar muy caras las consecuencias.

 

Tiene cojones. Tres horas de una de las mejores actuaciones de mi vida, después de haber encendido la hoguera con una foto suya. A veces me doy mucho asco.

 

Al menos he saciado mi deseo implacable de quemar algo con una vela que había en la cocina.

 

El último vaso de Glenffidich… Señores, otra botella que se acaba. Perfecta para la estantería de fantoches. Presunciones varias, muy útiles para disimular una vida vacía, quitando algún pequeño lujo.

 

Las farolas que se apagan. Por un momento también se ha apagado la pantalla y tan solo quedaba la luz mortecina de una mísera llama que malamente no se asfixia.

 

Ya está! Lo único que hay que hacer es quitar un poco más de cera…

(Siempre he odiado quemarme con la cera fundida)

19.06.2006

Basicamente...

Cuando me salve a mi mismo puede que intente salvar el mundo… y no al revés, como pretenden todos.

 

 
Manteca  
Foto 1 von 6